El blog de Luisa Tomás

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martes, 20 de septiembre de 2011

Loquillo, en las calles de Madrid

Hoy... he vuelto a beber. No. No es que haya "rebajado" el café ni nada parecido. Y es temprano para darle al tequila. Es el título de una canción de Loquillo que adoro y que no tocó la otra noche en La Elipa, Madrid. Por lo demás, las tocó todas. Todas las buenas. Las inolvidables. Las irrepetibles. Las que han sonado en nuestra adolescencia y la juventud temprana. Y las que aún suenan en nuestro coche y nuestra juventud "algo menos temprana" de camino al curro, entre atascos, desencantos y decepciones varias.

No es feo, pero es fuerte y lo supongo formal. Tiene el aire de alguien a quien le jode la risa zafia, lo vulgar y chabacano. Imperturbable, elegante. Altanero hasta la saciedad. Molesto para algunos e imprescindible para otros, sus palabras y sus canciones son un latigazo contra la grosería y el mal gusto. Masculino, singular y chulo hasta decir basta, no me habría gustado ser el tipo al que le arreó la hostia hace unos meses, pero sí me habría encantado frecuentar los mismos bares, compartir alguna borrachera.

Ver a Loquillo es algo más que ir a un concierto: es un puñado de emociones y palabras que quisimos decir y nunca dijimos escupidas con elegancia por una sonrisa torcida, un tupé impecable.

"Odio a los tíos que cantan con bermudas". Y tanto, Loco. No me extraña. Y es que lo tuyo quita el hipo: a tus 50... ¡y qué bien te quedan los trajes! Fue mi primer mito adolescente y ahora, camino de los 35, esa admiración embelesada sigue latiendo en mí con la misma emoción desbordada con la que lloré al oír que la otra noche cantabas "La mataré", sólo apta para los cuatro románticos que quedamos, los que algún día, incluso no tan lejano, hubiéramos muerto por la risa de alguien.


Loquillo, quizá, no sea el mejor en nada, pero su imagen y su persona trascienden lo musical para ser el sueño de los que jamás nos hemos imaginado organizando una barbacoa en el chalé los domingos, tiñéndonos el pelo de ese rubio infernal que llevan todas, absolutamente todas –salvo las pocas excepciones que confirman la regla–, una vez cumplidos los 38. Es todo un icono para las chicas que jamás nos vestiremos de beis y azul pepero; un ejemplo para los chicos que llevan por lema cierta falta de adaptación y como uniforme la camiseta de Jack Daniels. Y es un ídolo para todos aquellos que de manera premeditada un día decidimos no formar parte de esta masa deforme que es la sociedad actual, fuente de insatisfacciones, espada implacable contra la personalidad y el individualismo.

Y sí, al final todos nosotros hemos pasado por el aro: no tenemos moto, pero sí horarios e hipotecas. Incluso los hay con chalé y barbacoa los domingos. Pero de vez en cuando, nos ponemos un disco de Loquillo, llamamos a una gran amiga de entonces –cuántas horas y cuántas risas, cuánta cerveza y cuánto Carabanchel– que también lo sigue siendo ahora (gracias, Aran) y nos vamos a ver al Loco y a remover recuerdos, de entonces y de ahora. A repasar alegrías y besos. A ser conscientes de que hay músicas, y gentes, que nos acompañarán siempre y por cuya risa, todavía hoy, y quizá con más motivo que entonces, estamos dispuestos a jurar amor... y, qué coño, a morir si hiciera falta.

9 comentarios:

  1. PedroCazallas20/9/11 12:30

    Esta canción siempre.. siempre.. me anima.. que grande es el Loco.. en todos los sentidos.

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  2. Holaaaaaaa, PedroCazallas. Esa canción es increíble, sí, como el Loco. Gracias. Un abrazo. Ah, me alegra que te anime. Pasa buena mañana.
    BS
    :)

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  3. Me gusta bastante, aunque su pose, como casi todas, me cansa una miaja ;) Pero sabe reinventarse, encontrar nuevas sendas, abrir sus horizontes. No se está quieto. Y eso es lo mejor que se puede decir de un artista, supongo. A ver, voy a elegir otra canción suya para lanzarla a tu red...mmmm...sí, la versión de "De tripas corazón", de Aute. Es una pasada.

    Un abrazo :)

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  4. Se acercan, mujer, tiempos de maleza... Bonita canción. Loquillo me flipa. Su pose, es eso: pose. Pero sin ella no sería Loquillo.
    Un abrazo,
    Explorador

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  5. Me lo encontré un día en los chiringos de la playa. Soy bajito, vale, pero es que este tipo es una montaña!!! Sabes, recuerdo aquella de No Surf, de las muy primeras...
    Y la mataré, en directo.... ¿Hoy sería posible una letra así?
    Un abrazo.

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  6. Que facil es sentirse parte de lo que cuentas, y si me permites, otra opción:

    Cadillac solitario
    http://www.youtube.com/watch?v=5W_GbYtX9_I

    Un saludo

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  7. Ja, ja... ¿una montaña? sí, es altísimo... ¿No Surf? No hay palmeras en la ciudad, en el patio de la cárcel no se encierra ningún mar... Genial.
    La mataré. No, ya nadie escribiría algo así. Me gustó que se atreviera a cantarla. Gracias, Igor. Bs. Y qué suerte, tú te lo encuentras!

    Pilar, esa canción es genial. De lagrimón... Y probablemente me habrás olvidado. Joer, qué triste.
    Un beso

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  8. Profundo y sentimental... mucho y bonito... (el tema y tu reflexión). Aunque cualquier tiempo pasado fue mejor (por lo menos en esencia) es cierto que él se reinventa sin dejar del todo esa esencia irreverente (aun con traje) y aunque huyo de sus temas de la radio, este es uno de los mejores (aunque feministas y demás lo censuren)...

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  9. Gracias, Anónimo. Qué majo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? No lo creo. Discrepo: lo mejor está por llegar. Te lo prometo.
    Un bs

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