El blog de Luisa Tomás

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Femme fatale. Parte I

En el último post, hablaba de Maggie como la "femme fatale" de "Doctor en Alaska". Y el bueno de Joel no puede dejar de sentir fascinación por ella. ¿Qué tienen? Son peligrosas, "malas", difíciles e indomables, pero despiertan, cuando menos, curiosidad en los hombres. El ejemplo más claro: Escarlata y Melita. Sí, Melita se casa con el pánfilo de Ashley, pero Escarlata es la constante tentación, la mujer valiente, arrolladora, con esos enormes ojos verdes, a veces tan manipuladora, calculadora y fría, tan egoísta... Pero Ashley la adora y Rett, el canalla, cae rendido a sus pies. Melita es sólo buena. Nada más. ¿Es acaso Escarlata mala persona? No, no lo es. Sólo que su comportamiento es poco convencional y hace su voluntad aunque eso suponga arrasar con todo lo que se ponga entre su objetivo y ella. Melita se deja hacer. Escarlata hace y deshace. Arma y desarma. Lucha, gana y pierde. Pero lucha.
Bueno, es temprano, seguiremos hablando de estas cosas y otras en otro momento. Os dejo con una de las "mujeres fatales" que más admiro.¿A que es adorable? Y puede sacar de quicio a cualquiera.



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sábado, 28 de noviembre de 2009

Proceso de adaptación. Parte III

Los buenos habitantes de Cicely se han propuesto ponerle las cosas fáciles al doctor, que sigue echando de menos Nueva York, claro. ¿O ya no tanto?
En este capítulo Fleischmann parece querer sacar al hombre que lleva dentro y dejarse a un lado el título de doctor, desenmascararse. Y lo hace usando como pretexto el sexo que tenía con su ex novia –que según sus palabras le resultaba un tanto pusilánime–. Fleischmann está recibiendo en Cicely bofetadas de vida, está experimentando una llamada, ¿la de la naturaleza? Y no sólo en forma de árboles, nieve o alce, también en forma de Maggie O'Connell, la "femme fatale" de la serie, con la que el doctorcito judío neoyorquino vive un permanente tira y afloja. ¿O acaso entre estos dos no hay tensión sexual?