Dicen que los versos más hondos los escribe el desamor.
Que los días más luminosos, al final, se tiñen de melancolía.
Que los enamorados prefieren el ocaso al amanecer, la noche al día. Que las sonrisas no hacen más que esconder dramas, que casi nadie recuerda las películas con final feliz.
¿Acaso es nuestro caminar diario sólo una huida hacia adelante?
¿Es aquello que nos empeñamos en llamar amor sólo una convención para no envejecer solos?
¿Nos mentimos a nosotros mismos cuando juramos "te querré siempre"?
En tardes como ésta, con la sesera derretida por el sol, el alma agotada por el asfalto y la cabeza trajinando entre el recuerdo y el olvido, mi corazón se atreve a prometer y promete que amor es querer sin miedo y sin esperar nada a cambio. Quiero que seas feliz, aunque no sea conmigo.
