El blog de Luisa Tomás

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lunes, 8 de noviembre de 2010

Así estoy yo sin ti


...solo, como un poeta en el aeropuerto, así estoy sin ti... Y más triste que un torero al otro lado del telón de acero... Así estoy yo sin ti.
Ojalá pudiera escribir los versos más tristes esta noche, pero ese privilegio queda para otros, para los que saben escribir versos o sentirse los más tristes. No para mí. Y eso me pone triste, y no sé si más o menos triste que a otros esta noche, pero triste al fin y al cabo. Y triste y no depresiva ni ansiosa ni decaída, sólo triste porque la tristeza también es vida y camina de la mano de la alegría.

Y estoy contenta. Tanto, que he perdido un vuelo de mañana y me he sacado uno para hoy con el fin de estar en mi ciudad en una jornada tan intensa como ésta: carrera de ACNUR -bien por mi sister pequeña, que la ha corrido-, los MTV, el Estu, el Geta contra el Barça (pobre Geta y Míchel y su corazón tan blanco) y mi Madrid contra su Atleti.

Y mira que me caéis bien, cabrones,
desde mi hermana Ana a Willy, Luismi y el indiscriptible Alberto, sois de una casta que ya la quisiera yo ver todas las tardes de toros en Las Ventas... pero, ay, con mi Madrid habéis dao, hermosos. Hoy habéis escrito una línea más en vuestra historia: uno no gana si no cree que puede ganar, y mirad que os lo tengo dicho.
He aterrizado en Madrid a las ocho. Y a las nueve y 37 segundos estaba entrando en el Mulligans sabiendo que mi Madrid iba a ganar. Y vale, hemos ganado. Sin grandes alaracas, sin escándalos, lo normal.

Y luego, la voz de la derrota:
"un gol de fuera de juego y otro de falta y bla, bla, bla"..., decía una voz envuelta en queja, en excusa... La charla del perdedor...
Y mira que me caéis bien, cabrones. Pero no me lloréis, que me tenéis harta. ¿Me vistéis llorar en el Alcorconazo acaso? No. Se gana con honor y se pierde con vergüenza y escandalosamente, pero no se llora, que llorar es de cobardes.

Y yo hoy he llorado, y no por mi Madrid, ni mucho menos, ni por cobardía, ni mucho más, sino porque podría escribir los versos más tristes esta noche y no los escribo. Porque a veces la luna y la vida quieren ponerte en suerte una pena que no trae dicha y que no empieza ni acaba y encuentra en un Madrid-Atleti un campo de batalla sin amor ni almohadones de plumas.

Si yo pudiera escribir los versos más tristes esta noche estaría contenta,
pero, después de todo, estoy contenta de no poder escribir los versos más tristes esta noche. Lejos de alimentarme de la queja y la derrota, atléticos de mis entretelas, me vengo arriba en la ausencia de depresión, de caída. No esperes de mí un valle de lágrimas, nútrete tú del dolor y déjame con mi gozo y mi -permíteme la ausencia de modestia- gran, enorme, inconmensurable corazón... tan blanco.

Y déjame que me despida,
atlético de mis carabancheles, con otro atlético de pro, una de las glorias del Atleti que a mí, madridista confesa, más me gustan. Bueno, con dos. Con ésta y con esta otra. Ole. Y con este otro, que pa eso, como él, soy de Carabanchel y no del barrio de Salamanca. Ay, tu Atleti, mi Madrid. El nuestro, tan "invivible", pero tan insustituible.