El blog de Luisa Tomás

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martes, 19 de enero de 2010

Ni Cleopatra ni Marco Antonio

Me está gustando "Roma", como ya he dicho en este blog. Y me está gustando mucho. Pero el capítulo que vi anoche me decepcionó un poco.


1. No me gustó Cleopatra. No sé si tendrá más minutos en próximos capítulos. Imagino que sí, porque tiene que enamorarse de Marco Antonio. Pero ayer no me gustó. Caprichosa, lasciva, viciosa (¿enganchada al opio?), histérica... No. Quiero una Cleopatra más regia. Más grandiosa. Sé que con los Ptolomeos Egipto vivía una época de decadencia, pero no imagino, ni por el forro, una corte tan ridícula.


2. Cada vez me gusta menos Marco Antonio. Me gustó muchísimo cuando se niega a las pretensiones de Atia y no traiciona a César, pero no me gusta cómo se está desdibujando. Es vicioso, miserable, conspirador, utiliza el poder sólo para beneficiarse... Quiero pensar que Marco Antonio no era así. Espero que en próximos capítulos estos dos personajes vayan dejando a un lado sus bajezas y se muestren más grandiosos, tal como corresponde a dos personajes de su categoría, tanto en la historia como en la serie: una reina de Egipto –ni más ni menos– y un cónsul romano.

Quizá estos personajes estén algo castigados en beneficio de César, pero él es tan grande que no lo necesita. Seguiré viendo la serie, que me encanta, alimentando, a la vez, la esperanza de que Marco Antonio y Cleopatra me convenzan un poco más.

jueves, 14 de enero de 2010

Julio César

Hace años, empecé a sentir una honda admiración por Julio César. Hoy, desde la óptica de lo políticamente correcto, diremos de él que es un tirano que acabó con la poca libertad que había en Roma, pero yo, de adolescente, me pirré por la Guerra de las Galias, y la traduje.  Y me encantó. Admiraba al hombre, al soldado, al conquistador, al valiente, al hombre culto que después de pelear y conquistar era capaz de escribir (hay buena parte de su obra que no se conserva) y además ligaba como un campeón. Casi na. Y, además, por las esculturas parecía un tipo atractivo.

Ahora estoy otra vez con Julio César, pero con el de "Roma". Al principio, cuando empecé con la serie me decepcioné. Lo esperaba –para empezar y frivolizando– más guapo. Pero vale, bien, ya le estoy pillando el atractivo. Porque, a medida que el personaje va desarrollándose, se ve al hombre. Y me mola. También es cierto que estoy en el momento en el que parten a Egipto y creo –y espero– que aún me queda mucho por ver. Pienso que el personaje está bien construido, en consonancia con el Julio César histórico. Tiene valor, no se encomienda ni en la madre que lo parió y no consiente que nada se oponga a sus objetivos (maquiavélico que es uno). De hecho, no le tiembla el pulso al dejar a su amante si seguir con ella supone un tropiezo. No es que admire al tirano, pero sí admiro la decisión y la capacidad de lucha, al estratega y, sobre todo, al valiente. Puede que sean valores hoy en desuso. Pero no hablo de hoy, coño, hablo de Roma. Y a las legiones romanas no las puede guiar un pusilánime. En ese sentido, creo que la serie acierta de lleno. Y que César está bien elegido. Como lo está Marco Antonio, pero eso pa otro día. Me voy a ver "The Wire".

martes, 12 de enero de 2010