El blog de Luisa Tomás

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viernes, 13 de diciembre de 2013

"Te voy a hacer un post"

Y lo que se dice en un concierto, mini de cerveza mediante, se cumple. O al menos Cruela La Vil lo cumple. Porque esta mujer, otra cosa no, pero palabra, tiene. Y mucha. Y en pleno fervor musical, y al ver al muchacho bailar, tan aseao, tan estiloso, tan mono, soltó "te voy a hacer un post". Que viene a ser algo así, salvando las distancias, como cuando Garcilaso le decía a Isabel Freyre "te voy a hacer un soneto". Porque amores platónicos haberlos, haylos. Y los ha habido siempre. Y versarlos hay que versarlos, pues los besos, que no los versos, son para otros amores, los no platónicos (y no por ello mejores, que suelen estar carentes de poesía).

Al grano. O, mejor dicho, a la cebada, cuyo preciado jugo alivia y alimenta, a la par, las emociones de la música en directo. Igual que alivia los pesares por este año que, por fin, termina. Y alimenta los momentos que ha dejado buenos (alguno queda). Y ya que 2013 se empeñó en vestirse de gris y al final consiguió ser el tío más apático y deprimente con el que yo me he cruzao, la que esto firma, y aunque los tiempos no acompañen, se ha propuesto concluirlo poniéndole un lazo rojo a modo de nota musical. El otro día le tocó el turno a Supersubmarina y a su líder (y qué líder, eso es una cabeza visible y no lo de Rajoy) prometí escribirle unas letras. Y el sábado que viene le toca a mi adorado Quique González (a éste le voy a hacer una oda).

Y centrados ya en el tema que nos ocupa, me flipa como este muchacho de Jaén y el grupo que lidera, así, a la chita callando, se están saliendo. Ellos van de que son sólo unos chavales que hacen música, pero no. Son mucho más. Para empezar, da gloria verlos. Y cuando sale el mozo, jerseicito gris en ristre, cuello de camisa blanca y esos pitillos... pues no hay crisis ni dolor. Y dice cosas muy bonitas. Incluso tiene una canción para Granada, pero sin patrias ni estridencias, que son cosas que no caben en la poesía, sino con delicadeza ..."si te pones a bailar, las estrellas nos alhambran al pasar"... Y es bonito por lo sencillo. Pero no confundamos sencillez con simpleza. Pues no es el caso.



...Me contó la forma de abrazarte y que no me queme la piel
y me explicó el secreto para dormir cuando no estés...
Es imposible escucharla y no llorar, aunque sea por dentro. Y por eso cierro el post con este tema. Porque "Para dormir cuando no estés" es una canción que recuerda que entre las mieles y las hieles media sólo una letra y la pobre es muda.










lunes, 18 de noviembre de 2013

Alhajita

"No sé si alguien se ha parado a pensar en lo chula que es la canción de "Alhajita" de Quique y lo bien que la canta. Vamos, que voy llorando". He recibido este mensaje hace un rato. Lo encontré al subir de pilates. Me lo ha mandado mi hermana. Y por alguna razón que no alcanzo a explicar ni quiero, las lágrimas de mi hermana me conmueven como pocas cosas en este mundo. Me conmueven porque ella y yo sabemos -porque las dos somos "muy de Gandalf"- que no todas las lágrimas son amargas. Hay un llanto emocionado que puede nacer de un gesto, de una canción. Y no es, ni de lejos, un llanto de pena. Tampoco de alegría exactamente. Es una cosa que se pega a la piel y la estremece. No se sabe bien por qué. Pero de repente lloras.

No todos los que nos rodean son capaces de soportar este "exceso de sensibilidad" y aunque reconozco que, a veces, el sentirme incomprendida por la hipersensibilidad me ha generado dolor, no pienso renunciar a ella.

Es curioso comprobar cómo esta llorera tan sentida tiene algo de genético y hasta de gemelar. No porque mi hermana y yo seamos gemelas (que podríamos, pero le gano en edad), sino porque nos pasan cosas parecidas al mismo tiempo. Al subir de pilates, me he encontrado este mensaje en el móvil. Mientras mi hermana lloraba escuchando a Quique en el autobús, yo había llorado en el gimnasio. No, no es que mi nuevo profesor sea el Sargento de Hierro, no. Es que ha decidido dedicar los últimos diez minutos a relajación-meditación. Él hablaba, con las luces apagadas y una tenue música de fondo, y, tras la correspondiente charla respiratoria, ha dicho: "Para terminar, recordad algo que os haga felices. Así, cuando encienda la luz, os veré a todas con una sonrisa. Recordad una imagen que os guste, que os ponga contentas". En mi cabeza se disparó un interruptor que trajo la cara de mi padre después de ver torear a José Tomás. Y, tirada en la colchoneta, envuelta en un sudor que ha empezado a quedarse frío, he llorado. Y he tenido que arrancarme las lágrimas a manotazos antes de que las luces me delataran.

Que por qué lloramos a la vez las dos en sitios distintos y por cosas tan dispares. Pues no lo sé. Aunque quizá las cosas no sean tan dispares entre sí: quizá esas lágrimas sólo sean el gesto que anuncia lo mucho que nos gusta sentir.

A José Tomás no sé lo que falta para verlo. A papi, casi nada. A Quique... de momento lo pongo por aquí. Con tu canción, "Alhajita" (valga la redundancia). Una de las mejores, sin duda.

Y por qué he escrito esto. Pues no sé bien. Se me ha ocurrido mientras se hace la dorada el horno y me tomo un vino esperando que empiece "Isabel". Lo escribo a pulso, sin pensar y tecleando con emoción. Por las cosas que emocionan vale la pena vivir.